sábado, 7 de marzo de 2015

TU TAREA

Siempre he creído que hay algo más en esta vida que no se puede describir con las palabras carro, beca, pareja, trabajo, hijos e  incluso felicidad. Para mí la clave es encontrar lo que está adentro de ti. Llámese alma, espíritu, divinidad o deseos del corazón; no importa. Lo que vale es encontrar lo que eres y lo que tienes. De lo que estás hecho que te mantenga centrado cuando el suelo tambalee o todo se derrumbe. Lo que está dentro de ti es lo que necesitas para vivir feliz.
No se trata de un trabajo perfecto, de la pareja ideal, de la mejor universidad o inclusive de que todas tus metas, propósitos y sueños se hagan realidad. Tampoco de la felicidad eterna porque siempre en algún momento de tu vida te encontrarás con altos y bajos, con pérdidas o decepciones.
¿Qué pasaría si un día pierdes todo lo que crees que necesitas o  te hace feliz? ¿Serías capaz de sonreír? ¿Serías capaz de seguir creyendo que la vida es el regalo más hermoso?
¿Qué pasaría si un día  tienes todo lo que soñaste y te das cuenta que en tu vida sigue ese sentimiento de vacío? O que quizá lo que soñaste al fin y al cabo no te terminó haciendo tan feliz como pensaste…..
¿Serías capaz de sentirte amado incluso si no hay nadie al lado tuyo diciéndote lo maravilloso y especial que eres? O incluso cuando alguien no te ama como tú quisieras.
¿Serías capaz de sentir que tu vida es próspera y abundante incluso no teniendo la plata para comprar la casa de tus sueños?
¿Serías capaz de sentirte agradecido incluso en la enfermedad?
¿Serías capaz de sentir paz en tu corazón aunque las cosas no funcionen de la manera en que esperaste?
Cuando encuentras lo que está en tu corazón y vivas desde esa verdad, no habrá necesidades falsas. Cuando aceptes de que estás hecho, lo que te sostiene en esta vida y para qué. Las dudas se desvanecerán, encontrarás que cada momento es perfecto y tratarás de hacer lo mejor de él porque despiertas  de tu vida. Apagas el piloto automático y te responsabilizas de tus acciones. Pararás de perseguir las metas o sueños de tu ego o la sociedad que vienen de la carencia de reconocer que dentro de nosotros ya tenemos todo lo que necesitamos para vivir una vida plena.

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